BUENO, AHI VA MI HISTORIA. Espero que os guste mi testimonio. A mí, la verdad, me ha cambiado la forma de ver la vida Siempre quise hacer voluntariado y mi sueño fue ir a Perú, pero por una razón u otra la cosa se iba retrasando. Hace como un año y medio, a través de una compañera de estudios de mi esposo (El me animo mucho, gracias Miguel) me puse en contacto con CARITAS ABANCAY, en PERU. Con el P. Santos Doroteo y con el P. Tomas García (fue una bendición). Maravillosos lo dos; me dijeron que si quería ir, allí tenia un lugar y una labor que hace. Así que el día 1 de junio 2007 llegué al Perú. Me estaban esperando el P. Tomas y P. Doroteo. A partir de ahí, todo fue como un sueño (Que digo, mejor, una maravillosa realidad). Mi estancia fue maravillosa durante todo el tiempo que estuve en CARITAS ABANCAY. Fui una más de la gran familia de Caritas; me cuidaron cuando estuve enferma, me hicieron reír con sus amigos; fui parte de sus familias, formé parte de sus bodas, bautizos, funerales…, de sus penas y de sus alegrías; me hicieron disfrutar de la naturaleza, del paisaje y de sus costumbres. Viví lo bueno y lo malo de ese gran País y, sobre todo vi y fui participe de su gran humanidad y su gran corazón. Yo quería ayudar y dar algo de mí, y mi gran sorpresa fue que recibí y aprendí más, muchísimo más, de lo que jamás pudiera imaginar. GRACIAS. Hacer voluntariado en Cáritas es una gran experiencia; se puede hacer muchas cosas: seleccionar género en el gran almacén (mi oficina, como yo la llamaba) ropa, libros, jabón, retales, lanas, sillas de ruedas y un sin fin de cosas que de España, y otros países enviaban. Distribuirlas y repartirlas entre las diversas instituciones que hay en Abancay y en los pueblos necesitados. Por ejemplo: en el Orfanato, en el hogar de niños y niñas sin recursos, en el centro de discapacitados Von Ketteler; en la residencia de Ancianos, en el centro Penitenciario; asimismo libros y material escolar para las escuelas y talleres y a las muchas personas que acuden al centro de Caritas pidiendo Ayuda. Participé también en los grandes proyectos, como en la construcción de escuelas, en las acometidas de agua y alcantarillados en los pueblos pobres, en los puestos de salud y en el sin fin de proyectos que se están llevando a cabo día a día, siempre con al ayuda y el asesoramiento de las personas cualificadas de Caritas. En el terreno agrícola hay también un sin fin de trabajos, desde estudios para la mejora de sus cosechas, cómo sacar mayor rendimiento a sus escasos medios y cómo repoblar sus maltrechos bosques. Yo siempre tendré un gran recuerdo de las salidas que hacía a la cordillera para el reparto de material y comida. Por ejemplo, cuando fuimos a Champaccocha, tardamos como 5 horas en llegar por unos caminos terribles. Yo llevaba bocadillos y un termo de café, que con tanto ajetreo se derramó todo sobre los pantalones de José y cuando fuimos Antilla, repartimos el material y las cosas que llevábamos a los campesinos que hacían cola formando un círculo. La salida a Chincheros y Huaccana, con la Sra. Marta Aguilar y el Sr. Antonio Barazorda (¡Un HURRA para los choferes de Cáritas, que son unos héroes!) y con gran sentido del humor siempre nos reíamos mucho, porque yo decía que todos los pueblos terminaban en "bambas o patas": Rosaspata, Quisapata, Auquibamba, Condebamba…, en fin, patas y bambas. Tengo un gran recuerdo y cariño a las Hnas. Lauritas que con tanto cariño me acogieron en el Hogar de Santa Maria y a las niñas que tantos momentos pasamos juntas, jugando con la "chanchita pepa". Para las niñas de Abancay, tanto del Orfanato, como del Hogar yo soy "mamita" para los de Caritas soy la "nena " (tengo 59 años). . No tengo sino buenos recuerdos de todo lo que viví en los dos meses de mi estancia en Abancay (el tiempo fue muy corto, volveré). Os llevo muy dentro de mi corazón. Dios os bendiga por la gran labor que estáis haciendo. Un abrazo. Estaremos siempre en contacto. La Nena. |
Soy español de Catalunya y hace tiempo que soy voluntario. Ser Voluntario a mi entender, quiere decir, dedicar “parte” de uno mismo y desinteresadamente a una causa, sea humanitaria, ecológica o…, que le llegue al corazón. En mi caso, particularmente dedico parte de mi tiempo a personas que carecen de recursos económicos o humanos, visitando a personas ancianas que viven en un asilo y también colaborando con CARITAS de Banyoles. Al cambiar mi situación laboral decidí hacer voluntariado en el Perú, en la Institución de CARITAS ABANCAY, vinculado generosamente por un sacerdote que trabajó por esos lugares y que actualmente administra la parroquia de Banyoles. Después de esa experiencia vital sólo tengo palabras de gratitud por las personas que me acogieron durante los 4 meses que estuve en Abancay-Perú. Al principio todo fue un impacto, me impresionó mucho su cultura, su sencillez, su forma de vida. Y de modo muy particular me sorprendió mucho el estilo de voluntariado. De donde yo vengo, se practica de una forma coordinada y partiendo de instituciones, pero en el Perú vi a muchas personas que individualmente y de manera totalmente desinteresada ayudan a personas con algún tipo de necesidad. Vi que donde no llegan las instituciones, siempre llega una persona con buenos sentimientos, esto de donde yo vengo es un hecho muy poco practicado. El voluntario presencial, puede ser cualquier persona que tenga estas cualidades: que sea responsable, que sea constante en la tarea asignada, que quiera trabajar en equipo y quiera dedicar parte de su tiempo a hacer alguna acción que beneficie a personas individuales o comunidades que viven con riesgo de caer o que estén en estado de marginación, situación que se da por la falta de recursos humanos, sociales, económicos... De estas personas o grupos vulnerables, que tuve la oportunidad de relacionarme fueron: ancianos, niños, enfermos y madres solteras. Las acciones del voluntario son desinteresadas, pero en ellas hay sin lugar a dudas una retribución personal. A mi personalmente me reconforta mucho al ver que sin mucho esfuerzo se pueda ayudar a alguien a salir de una situación difícil, o cómo mínimo a hacerla más llevadera, dando un bien material o un apoyo moral. La mayor satisfacción que recibe un voluntario, es cuando alguien que hayas ayudado a recuperar su dignidad te da las gracias. Yo personalmente experimento una gran paz interior y me siento reconfortado al ver que mi esfuerzo y ayuda ha sido útil. Desde España os animo a que seáis voluntarios de alguna organización que se dedique a trabajar con y para las personas que más lo necesiten, ¡vale la pena! Tal como dice el padre Doroteo de CARITAS ABANCAY: “adelante, ánimo que tu puedes” Desde Catalunya un abrazo Ramón |